Tratamiento antipiojos: ¡piojos que horror!

El cole y los campamentos de verano son dos de los lugares a los que mandamos a los niños con más aprensión: “por si vuelven con algo más que ideas nuevas en la cabeza”

 

Un buen tratamiento antipiojos puede quitarte muchas preocupaciones.

Todos los que tenemos niños en edad escolar conocemos esa sensación de horror que nos invade cuando vemos a nuestros vástagos rascándose la cabeza con fruición, el pensamiento que nos invade es una plegaria al universo que suele empezar con un “Por favor, que no sean piojos”, acompañado del inevitable gesto de rascarnos.

Está claro que la pediculosis (piojos de toda la vida) es un padecimiento infantil y que en todas las casas en las que hay criaturas en edad escolar se tiene presente.

 

Si nunca has tenido que afrontar esa situación te cuento mi experiencia con los tratamientos antipiojos en mis hijos.

Al no tener ningún problema con los dos primeros yo estaba muy relajada al respecto. Cuando comenzó mi peque en educación infantil nos convocaron a una primera reunión al mes de comenzar el curso. Ahí se nos invitó a ser muy observadores, pues parecía ser que los piojos se habían quedado a vivir allí.

Ese mismo día en la comida observé como el peque se rascaba tras la oreja y me puse alerta.

Miré y remiré, no veía nada, y es que mi hijo es rubio y los piojos son como transparentes. Si pillas uno después de alimentarse (cuando se rasca el niño) y lo miras con lupa se ve el color oscuro de la sangre que ha chupado, además las liendres también son blancas, se ven fatal en el cabello rubio.

Con la alarma que me había generado la charla en el colegio, por un “por si acaso”, le hice a mi hijo un tratamiento especial con un aceite antipiojos. Le puse el producto en la cabeza y tras diez minutos de espera le pasé una liendrera convencional.

 

No te imaginas mi sorpresa, mi sensación de picor general y agobio.

Si has pasado por ahí sabes lo que sentí en ese momento, puse la casa patas arriba y miré con lupa al resto de la familia puesto que la criatura iba de cama en cama. No hubo más infestados, es como si el peque atrajera a los insectos (también se lo comen pulgas y mosquitos), esa situación pasó y después los ha tenido otras dos veces más que hemos vivido con normalidad.

 

¿Qué hacer si esto sucede?

Si es tu primera vez respira y normaliza, no pasa nada.

Te recomiendo que tengas en casa algún tratamiento antipiojos a base de aceite de neem con árbol de té y citronela… estos productos ya preparados tienen la proporción adecuada de aceite esencial (la dilución debe ser muy débil puesto que se trata de la cabeza y de un niño).

Si no dispones de ningún tratamiento antipiojos el aceite lo puedes preparar con los medios que dispongas. En casa siempre hay un buen aceite, el de oliva por ejemplo, y con aceite esencial de árbol de té puedes preparar una mezcla “muy débil” para untar en la cabeza.

 

Yo pondría dos o tres cucharadas soperas de aceite con una o dos gotas de aceite esencial.

 

Aplicas la mezcla en el pelo y cuero cabelludo.

Tras diez minutos o un poco más, si no es molesto para tu hijo, le pasas la liendrera y recoges el aceite con los parásitos con un poco de papel higiénico, para ver bien que sacas. Ese procedimiento es lento y meticuloso. Aquí retiramos de la cabeza los piojos y las ninfas diminutas.

Después hay que pasar la liendrera de acero, la que rompe las liendres con púas acanaladas (con cuidado porque tira del pelo) y terminamos lavando el cabello con un champú antiparásitos no agresivo.

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Te recomiendo repetir el proceso en tres días, por si quedó alguna liendre que diera lugar a otro “ser vivo” y para retirar el que se nos pudo escapar la primera vez, aunque probablemente hayas acabado con el problema por esta vez.

Si quieres estar segura de que no vuelves a verte metida en este fregado lo mejor es que uses algún repelente para los piojos. El aceite esencial de árbol de té es muy bueno, eso sí, su olor es potente y característico, al final te acostumbras y cada vez lo notas menos. Una gota en la etiqueta de la camiseta suele bastar, no se lo pongas directamente en la piel, no es necesario: los aceites esenciales puros hay que manejarlos de forma adecuada.

Una alternativa más agradable al olfato son los preparados en spray antipiojos, yo le pulverizo todas las mañanas antes de mandarle al cole y me quedo más tranquila.

 

Cosas que debes saber

  • Los piojos no sobreviven fuera del cuerpo humano así que el contagio más fácil es de cabeza a cabeza.
  • Hay que cuidar no compartir peines ni gorros (algo posible en una familia).
  • Es más fácil encontrar liendres detrás de las orejas.
  • Es conveniente (y solidario) que avises a las familias de sus amigos y en el colegio de la situación para que observen a sus hijos.

 


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¿Alguna vez has necesitado un tratamiento antipiojos?

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