Dieta depurativa: qué es y qué beneficios te aporta

El concepto de depuración es básicamente de orientación naturista. Aunque ahora que está de moda lo natural seguro que te suena más lo de la “dieta detox”, sólo es otra manera de llamar a la dieta depurativa.

¿Conoces los motivos que hacen conveniente realizar una dieta depurativa de vez en cuando y los beneficios que obtendrás cuando te decidas a hacerla?

En el proceso de mantenimiento de la vida el organismo necesita, entre otras cosas, alimentos que le aporten sustancias nutritivas y energía. A través del metabolismo transformamos estos nutrientes en compuestos que formarán nuestras estructuras, usando para ello la energía contenida en los alimentos.

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Dicho de otro modo: cuando comemos una deliciosa granada obtenemos los nutrientes que contiene esta fruta (vitaminas, minerales…), estos nutrientes tienen que llegar a la célula y es ahí donde se producen los procesos químicos necesarios que darán lugar a lo que nuestro organismo necesita: proteínas, hormonas, enzimas…

La nutrición es un proceso celular.

En estos procesos metabólicos normales también se forman cierta cantidad de sustancias de desecho como: CO2, urea, ácido úrico… que, necesariamente, deben ser eliminadas a través de los medios que tenemos.

Cuando hablamos de nutrición celular ¿Cómo crees que llega el nutriente a la célula?

Me gustaría que te pongas en situación:

Visualiza una deliciosa manzana. Masticamos un pedazo y ya en la boca comienza la digestión y la absorción de los nutrientes a través de los vasos sanguíneos de la zona que se completará a lo largo del tubo digestivo.

En este proceso el alimento se transforma en nutrientes que la sangre transportará hasta donde puedan ser aprovechados por tus células: hasta tu medio interno.

Quiero que lo veas claramente:

Tú, como ser humano, eres un conjunto de células contenidas en tu medio interno, básicamente un montón de peces dentro de una pecera.

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Párate a pensar en lo que ocurre con un pececillo naranja en un acuario pequeñito (de esos que te llevas de regalo en una tómbola) y que realiza todo su ciclo vital dentro del agua:

Le ponemos el alimento en el agua, también toma de ahí el oxígeno y es ahí donde evacua sus deposiciones…

Si no queremos que el pez enferme es imprescindible mantener el agua limpia

Lo mismo sucede con nuestro medio interno.

 

Robert Pimenta y Catherine Ardin lo explican muy bien en su libro Locura y sabiduría nutricionales.

“… La vida es un conjunto de equilibrios con numerosas interdependencias. El medio interno está compuesto por la sangre – que circula por las arterias, las venas y los capilares – y la linfa, que es filtrada a través de las paredes de los capilares en el interior de cada uno de los tejidos y órganos. Podría decirse que existe un medio interno general que sería la sangre, y un medio interno local determinado por la linfa intersticial. Como todas nuestras células se bañan en ese medio interno, existe una relación íntima de reciprocidad entre aquellos y éste: las células son modificadas por el medio interno y también lo modifican. Cualquier acontecimiento que suceda en nuestro interior depende del estado físico, químico y metabólico del medio interno…”

Las sustancias de desecho de un metabolismo normal, que pueden ser tóxicas, se generan en mayor cantidad en situaciones de alimentación inadecuada, como cuando tomamos sustancias nocivas (alcohol, tabaco…), y en ciertos procesos degenerativos.

Por otra parte, en cuestión de pocos años, nuestra cesta de la compra ha cambiado muchísimo. Consumimos alimentos que nuestros abuelos no reconocerían y estamos en contacto diario con miles de sustancias químicas (lacas de muebles, pinturas, conservantes, cosméticos convencionales etc.) que de una forma u otra penetran en nuestro organismo forzándolo a una adaptación constante, estamos sobrecargados.

Existe también una toxicidad generada por tensiones nerviosas (no se tú, pero yo voy bastante acelerada…). Y por otro lado, el momento de cambio que estamos viviendo a nivel mundial: preocupaciones, miedos, emociones mal canalizadas… también nos genera ansiedad.

¿Cuánto tiempo hace que no sientes esa alegría despreocupada de un niño sin agobios?

Es posible que no tengas ningún problema de salud y sin embargo notas más cansancio que antes o estás más irritable. Seguramente si te haces una analítica tus valores estén normales en todos los parámetros.

Entonces, ¿qué te pasa?

 Quizás tengas que ayudar a tu organismo a limpiar tu medio interno, del mismo modo que limpias tu casa más a fondo, por ejemplo, al abrir las ventanas en primavera cuando salimos del invierno, o al cerrarlas en verano de cara al frío.

¿Es que no limpias a diario?

Seguro que mantienes tu casa limpia todos los días pero, creo que estarás de acuerdo conmigo, que los radiadores de calefacción, la barra de las cortinas, el polvo del techo y alguna otra cosilla no las limpias a diario siendo, aunque creas que es necesario hacerlo con cierta frecuencia. Si no lo haces podrás vivir en tu casa igualmente, pero seguro que será más confortable y disfrutona si está todo en optimas condiciones.

Nuestra genética nos ha dotado de chimeneas y sistemas de evacuación para eliminar esos productos de desecho que formados en el interior de la célula, pasan en principio a la linfa y a la sangre, y de ahí a los órganos y sistemas encargados de eliminarlos:

los riñones, el aparato digestivo, el pulmón y la piel

Además la mujer puede eliminar parte de las sustancias de desecho a través de la menstruación e incluso por las mamas durante la lactancia.

Pero esta es la limpieza diaria.

Para llegar a los rincones escondidos y limpiar en profundidad tu cuerpo necesita que tú colabores de forma consciente: tomándote unos días para depurarte: unos días en que cuides mucho lo que ingieres, hagas un poquito de deporte y te centres en el proceso de eliminar los tóxicos que has ido acumulando.

Así que, cuando tengas la necesidad de lavar las cortinas después del invierno, o de limpiar el polvo para cerrar las ventanas tras el verano, mírate y  valora tu propia necesidad de mantener tu medio interno limpio,  sobre todo si notas cansancio, estás quejicoso o padeciendo crisis de desintoxicación…

¡escucha a tu cuerpo y ponte en marcha!

Para hacer esta limpieza hay muchas herramientas como el ayuno con sirope de savia, la cura de desintoxicación, la cura hepática y de la vesícula biliar, la limpieza renal por el agua dialítica… y otras alternativas que te iremos contando.

Y no te olvides: baja un poco el ritmo, dedica un tiempo a escuchar tus necesidades, a acallar tu mente (es sorprendente el ruido que produce a veces), la meditación, el yoga o el retiro de silencio pueden ser muy útiles en este sentido.

Si finalmente decides poner el contador a cero te sentirás mucho mejor, más alegre y vital, con más energía y con una piel mucho más radiante y luminosa, pero seguro que obtienes muchos más beneficios…

Nosotras llevamos a cabo un ayuno o una dieta depurativa dos veces al año, en las estaciones de tránsito, Primavera y Otoño.

Si te interesa el concepto contáctanos y te informaremos.

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Si tienes dudas pregúntanos y si te ha gustado y crees que puede ser útil a alguien compártelo.

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